"Yo hice que conozcan tu nombre YAHUWAH, y lo daré a conocer para que el amor con el que Tú me amaste esté también en ellos y Yo en ellos. (Juan 17:26)"
EL NOMBRE DE DIOS Y SU PRONUNCIACION
¿Cómo utilizarlo?¿Cuál su verdadera pronunciación? ¿Cuál es el Nombre del Hijo y del Espíritu Santo?
Editado el 14 de Agosto de 20011.
A partir de los documentos antiguos como los encontrados en las cuevas de Qumram, copias de la LXX y miles de otros preservados en bibliotecas en el oriente medio, y las escrituras mismas, se puede deducir que Jesucristo y sus seguidores conocían el Nombre de Dios, lo proclamaron y lo pusieron por escrito. Hoy se pueden encontrar traducciones como la de Bausher, que incluyen el nombre de Dios en gran parte del Nuevo Testamento. No obstante los escribas judíos y luego la Iglesia cristiana corrompida por la política y el paganismo, sistemáticamente han tratado de esconder el Nombre y prohibir su uso. Y de hecho lo han logrado, hasta hace poco.
El hecho de que el Nombre consta de cuatro consonantes del hebreo antiguo, y que el lector antiguo habría de suplir las vocales, ayudó a que el simplemente prohibir su uso haya hecho que durante dos milenios no haya consenso en cuanto a cómo mismo era su pronunciación original.
Estas consonantes son YHWH.
La TANACH, que es el antiguo testamento según el canon judío más reciente (que lo incluyen tanto la biblia católica como protestante), en la Torah*, prescribe muerte para aquel que utilice el nombre de Dios de forma blasfema. (Levítico 24:16)
Como resultado, los judíos llegaron a considerar el nombre demasiado sagrado para ser pronunciado en el habla diaria, por el peligro de blasfemarlo aún de forma irreflexiva.
Hoy en día aquellos que utilizan la forma Jehová o Yahvé, en su conversación diaria, han notado que la gente tiene la tendencia a utilizar el Nombre de forma irrespetuosa, por decir lo menos. Lo utilizan de forma interjectiva y hasta incorporado en chistes e historias jocosas. ¿Ha oído usted chistes en que se utiliza la forma aleluya?
Esto era exactamente lo que los israelitas de la antigüedad trataron de evitar cuando decidieron utilizar el Nombre Sagrado de forma limitada y con mucho respeto. No obstante, esta creencia justa, poco a poco se convirtió en una verdadera conspiración en contra del nombre, suprimiéndolo a toda costa.
Según el testimonio del historiador judío del primer siglo, Flavio Josefo, al final, el sumo-sacerdote era el único que podía pronunciar el nombre, una vez al año, cuando entraba en el santísimo del templo.
El resultado fue que la pronunciación finalmente se perdió. O, más probablemente, esté escondida entre círculos judíos que no la desean revelar.
La pregunta que surge es, ¿por qué permitió Dios que esto suceda?
Resulta obvio que si Dios hubiese querido que su Santo Nombre estuviese en el uso diario, no habría dejado que, no solamente quedara en desuso, sino que, aparentemente desapareciera todo indicio de cómo este nombre verdaderamente se pronunciaba.
Si usted supiera que alguien va a hacer mal uso de su nombre, ¿le revelaría usted su verdadero nombre?
No obstante, ha llegado el momento en que los que buscan a Dios con corazón completo lleguen a conocer su Santo Nombre y lo proclamen a las naciones en este tiempo de fin, cuando se acerca la Revelación de Nuestro Señor Jesucristo.
LO QUE DIJO JESÚS ACERCA DEL NOMBRE
Jesús recalcó la importancia del Nombre de Dios en numerosas ocasiones, la más notable es la oración del Padrenuestro registrada en Mateo 6:9, donde nos manda orar por la santificación del nombre de Dios.
Jesús no se refería únicamente a la palabra “Señor” como traducen las versiones católico-protestantes, ¿cómo lo sabemos? Porque Jesús dijo en Juan 17:26 : “Yo les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer...” (También: Juan 17:6)
Es obvio que si se hubiese estado refiriendo al título Kurios o Señor, esta expresión no tendría sentido; Jesús se refería al Nombre Santo, el nombre que el Sumo-sacerdote pronunciaba en el día de la expiación.
Por tanto el propósito de Jesús al venir fue predicar el Reino de Dios y a revelar y santificar su Santo Nombre.
Jesús vino en el Nombre de Dios. (Juan 5:43)
LA VERDADERA PRONUNCIACIÓN DEL NOMBRE
El llegar a conocer la verdadera pronunciación del Nombre de Dios encierra una gran responsabilidad, ya que Su dueño no quiere que hagamos mal uso de ella.
Aunque Dios sabe quien le ora con fe y dirigiéndose a Él, cuando utilizamos su nombre la oración le resulta más complaciente. Por esta razón, en todas las oraciones registradas en el antiguo testamento, el nombre de Dios está presente, y se cantaba en ocasiones de alabanza. El nombre de Dios debe utilizarse al orar.
Por poner un ejemplo, si alguien se dirigiera a usted por su nombre, pero no supiera cómo pronunciarlo, eso no le impediría sentirse aludido y prestar atención, porque usted sabe que se están dirigiendo a usted. Ahora bien, si en un futuro, la misma persona aprendiera a pronunciarlo, y se dirigiera a usted, ¿no sería esta una grata sorpresa? ¿No se sentiría usted más motivado a escuchar a esta persona?
De igual manera, a Dios le agrada que nos dirijamos a El por su nombre personal, y detesta que se dé mal uso a su nombre.
Muchos han intentado descifrar la pronunciación correcta y hay mucho que se ha escrito acerca de esto, no obstante, aunque ninguna de las pronunciaciones de uso común son exactas, el utilizarlas siempre ha sido mejor que decir simplemente Señor o Dios.
Señor y dios son términos genéricos, títulos que pueden aplicar a cualquier persona. Por tanto, cuando oramos es importante ser más específicos. Muchos hemos utilizado la forma Jehová o Yahvé, que son de uso común, y decimos que nos dirigimos al Dios de Abraham, Isaac y Jacob o utilizar formas descriptivas como Padre Celestial, o Padre Nuestro, y que oramos en el nombre de Jesús. Nuestro Padre Amoroso y Todopoderoso sabe que nos dirigimos a El, aunque hayamos utilizado formas distorsionadas de su verdadero nombre, y sabe que nos referimos a su Hijo Unigénito, aunque hemos estado utilizando la forma Jesús, la cual es una forma distorsionada del nombre de nuestro Salvador.
Aunque muchas pronunciaciones se han propuesto, la única evidencia verdadera y basada en la escritura, en cuanto a la pronunciación del Gran Nombre aon las expresiones AleluYAH, que significa alaben a YAH (YH), y la forma corta del nombre YAHU (YHW). (Sal 68:5).
La forma YAHU, de manera sorprendente, se utiliza también en combinación con la forma completa del tetragramatón, YHW-YHWH, según se registra en Isaías 12:2, Salmos 130:3 entre otros textos.
Esto hace que quede descartada por completo la forma Jehová, ya que esta no contiene la forma YAH ni menos YAHU. De hecho esta forma del nombre (Jehová) es la forma menos “original”, ya que contiene el sonido fuerte de la Jota hispana o el más atenuado de la J inglesa, los cuales no corresponden en lo absoluto al idioma hebreo antiguo.
De modo que la clave para descubrir la verdadera pronunciación del nombre radica en la pronunciación de las expresiones AleluYHA, y YAHU, pero además en las palabras de Maimonides, famoso erudito judío-español de la edad media y Flavio Josefo, historiador del primer siglo.
La cita de Maimonides es la siguiente: “Este nombre YHWH se lee sin dificultad porque es pronunciado tal como se escribe, o de acuerdo a sus letras, como lo dice el Talmud.”
Josefo, por su parte nos dice que el nombre consta de cuatro vocales. ¡Esto es sorprendente, porque la creencia común es que el hebreo se escribía únicamente mediante consonantes!
La realidad es que en el hebreo antiguo cinco de las 18 consonantes del alfabeto se utilizaban como semivocales. Esto es, proveían los sonidos vocálicos siguiendo reglas gramaticales establecidas.
Así, el nombre de Dios está constituido por cuatro semivocales que son
הוה י
La transliteración es Yod-He-Waw-He, donde la Yod es la letra de la derecha, porque el hebreo se lee de derecha a izquierda.
Esta regla lleva a la pronunciación I-EH-OU-AH (Y.eh.ow.ah)**, o I-AH-UU-AH las cuales resulta de simplemente deletrear el nombre en hebreo y en arameo. No obstante, los idiomas cambian con el tiempo y modifican su pronunciación, y los idiomas hebreo y arameo son muy cercanos y tienen un origen común.
La evidencia de más peso es la de los manuscritos de Qumram, en los cuales se utiliza la forma paleo-hebrea o aramea del nombre.
Esto apunta a la pronunciación YAHUWAH como la pronunciación más probable.
Ahora bien, com ya se dijo, lo único seguro en cuanto a la pronunciación antigua del nombre de Dios son las dos contracciones que sí se registran en la escritura, YAH, y YAHU, la primera presente en AleluYAH y ambas en muchísimos nombres personales, o nombres teofóricos. La historia muestra también que los judíos del tercer siglo evitaban la pronunciación de la forma YAHU, y que los nombres y palabras que contenían YAHU fueron recortadas a la forma YAH.
Todo esto lleva a la conclusión ineludible que los escribas y rabinos judíos promovieron que se oculte el nombre de Dios inclusive dentro de los nombres teofóricos, lo cual llevó con el tiempo a la inclusión del sonido eh como en Yehowah; y el acortamiento de la expresión YAHU, presente en los nombres, a YAH, la cual es la forma más corta del nombre.
Luego en el siglo III se inició la persecución católica a los cristianos “judaizantes”; hecho histórico que muchas veces se confunde con la persecución de los judíos naturales. Esto también condujo a la eliminación sistemática del Nombre de Dios de las escrituras cristianas, la eliminación de la observancia del sábado, que fue la regla común de los cristianos de los primeros siglos, en obediencia de Hebreos 4:9.
De esa manera se conspiró contra el Gran Nombre, en cumplimiento de la profecía de Jeremías.
Por tanto, la simple y llana pronunciación de los sonidos I A(h) U A resuenan como la pronunciación original en lugar de sonidos más complicados y que corresponden a la evolución, o mejor dicho a la corrupción del idioma hebreo-arameo antiguo.
Además, nadie, en ningún círculo de estudiosos puede negar ni YAH ni YAHU, los cuales se encuentran presentes en la vasta mayoría de las traducciones de la biblia.
Por lo tanto, la única conclusión lógica posible es que la pronunciación original del Nombre Divino es YAHUWAH. Pero hay más.
TESTIMONIO DEL TEXTO OSE1
El texto OSE1, en poder de los YAHUes (o adoradores de YAHUWAH; inglés: YAHUWAHns) es un texto que data del primer siglo de nuestra era y paralelo a los documentos de Qumram. No existe ninguna prueba física disponible de la existencia de estos manuscritos, salvo la palabra de los YAHUWAans y su traducción al inglés, que hace poco salió a la venta. No obstante, una vez que uno lee la traducción al inglés, toda duda de su existencia, y de la autenticidad de las alegaciones de estos hombres devotos queda totalmente disipada. El texto habla por sí mismo, y es realmente distinto a todo lo visto anteriormente. Contiene frases completas que no aparecen en ningún texto anterior, no obstante es evidente que son partes que faltaban y no meramente añadiduras. Es en este texto donde verdaderamente queda completamente restaurado el Nombre Divino en las escrituras.
Es más, la forma en que está planteado el libro, permite al lector familiarizarse con diferentes términos del hebreo antiguo los cuales simplemente se transliteran, para de esta manera conservar mejor el sentido de la escritura original.
Así, por ejemplo, aprendemos que el nombre de Dios está presente en todos los nombres hebreos antiguos, lo cual se basa en Salmos 122:4 donde YAHUWAH dice que Él “dará testimonio de que son hijos de sus padres.”
LOS NOMBRES SANTOS
En el texto de las escrituras originales QSE1 aprendemos, por ejemplo que la palabra Jesús es una corrupción del verdadero nombre de nuestro Señor, el cual es YAHU, que es la forma corta del Nombre Divino, y que su nombre dado por el ángel de Dios es YAHUusha, que es en realidad un nombre-título que significa YAHUWAH salvará o YAHU nuestra salvación. No obstante, al nombrarlo, sus padres utilizaron un equivalente o nombre común, YAHUsha O YAHUshua, que significa lo mismo, pero que lo protegería de ser considerado una blasfemia contra el nombre. Es decir, el nombre del Señor en los evangelios,es el mismo Nombre Divino pero abreviado. Jesús es Yahú.
Aprendemos, además que después de su resurrección y exaltación le fue concedido utilizar como suyo propio el Nombre del Padre, YAHUWAH.
Así, de forma impactante uno puede leer en el libro de Revelación, que en la Nueva “Jerusalén YAH y el Cordero, ES el Nuevo Templo”, y, a su vez que:
“La ciudad no tiene ya necesidad de sol ni de luna que brillen, porque el Esplendor del Amoroso y Todopoderoso YA de toda la Creación (Eloah-YAH-Im) la hace brillar con energía y su luz proviene de YAHUWAH, el Cordero.”
Así, tal y como sucede en el caso de los humanos (hechos a la imagen de Dios) El Padre y el Hijo llevan el Mismo Nombre.
De hecho, el texto de la Gran Comisión es altamente impactante, por cuanto dice:
“Por lo tanto, dondequiera que vayan, hagan testigos (MalakiYA) de la Palabra de YAH en todas las otras naciones, sumergiéndolos en YAHUWAH, El Nombre del Padre, del Hijo y del Ruaj Qadusha (Espíritu Santo), enseñándoles a observar todas las cosas que les he enseñado, y estén seguros de esto: Estoy con ustedes todo el tiempo, hasta más allá del fin de todo tiempo. AmaniYA” (Nosotros creemos en YAH)” MatithYAHUW (Mateo) 28:19,20.
Bendito seas YAHUWAH porque has revelado tu Santo nombre y tu Palabra Original en estos Últimos Días.
Escrito por:
Kephah Menorah
Agosto 14/2011