SU DESCANSO

En los albores de la venida del Reino y a la espera de entrar en Su Descanso.
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EL CALENDARIO DE DIOS

Parte IV: El verdadero calendario Israelita, el calendario adámico, el calendario babilónico: su relación con el retorno del Mesías.

Hemos considerado en los 3 artículos anteriores el calendario que Dios le dio a Noé, el cual comienza en el equinoccio de Otoño, en el mes de Tisri, Etanim o Septiembre/Octubre.

Ahora vamos a considerar el calendario que Jehová les dio a los israelitas al tiempo de su liberación del yugo egipcio, y el calendario adámico que cuenta el tiempo de la existencia de los descendientes de Adán sobre la tierra.

Es evidente que hasta la salida de los israelitas de Egipto, se utilizó el calendario de Noé y que el nombre de los meses Etanim, Abib y Ziv haya sido el nombre que se utilizó desde el diluvio en adelante o posiblemente antes de eso. Como se explicó antes, el calendario de Noé simplemente enumera los meses sin asignarles nombres específicos.

De hecho en el oriente medio y otras culturas, se utilizan calendarios que casi invariablemente comienzan en el equinoccio de otoño.

Cuando Dios liberó a los israelitas, les ordenó cambiar su calendario mediante atrasarlo seis meses; ahora el mes séptimo o mes de Abib habría de llegar a ser el primer mes del año israelita al cual llamamos año de la salida o simplemente A.S.

No solamente eso, sino que desde ese punto en adelante, los israelitas empezaron a contar los años desde el uno en adelante. Así, el primero del séptimo mes (Abib) del año 1474 A.N. (año de Noé), llegó a ser el primero del primer mes (Abib) del año 1 A.S. (año de la salida).

Desde entonces en adelante, este calendario no ha sido abolido ni reemplazado, y es el calendario que prevaleció en círculos minoritarios hasta el tiempo de Jesús. Encontramos testimonio de este hecho tanto en los escritos inspirados canónicos, como en el Libro de Enoc y el libro de los jubileos y otros documentos de origen eseno que se encontraron en Qumram.

La existencia de dos calendarios es reconocida entre los eruditos, muchos de los cuales afirman que el calendario de Nisán a Nisán (Abib a Abib) es el calendario religioso, mientras que el calendario de Tisri a Tisri (Etanim a Etanim) es el calendario seglar. Esto posiblemente fue cierto en el tiempo de Jesús, no obstante, de un análisis cuidadoso de las escrituras se desprende que originalmente, los israelitas simplemente definieron su calendario según las instrucciones divinas dadas al tiempo de la salida de Egipto, y lo utilizaban para todos sus asuntos. Por supuesto, el calendario más antiguo todavía quedó en la memoria de la gente, más aún debido a que sus vecinos continuaron utilizando diferentes versiones distorsionadas, que hacían comenzar el año en el equinoccio de otoño.

Así, aún hoy, el año nuevo judío se celebra el 1 de Tisri en la fiesta de Rosh Hanna, que coincide con el equinoccio de otoño.

¿Cómo sabemos que el calendario de la salida estuvo en uso?

Veamos:

EVIDENCIA DE LA UTILIZACIÓN DEL CALENDARIO DE LA SALIDA Y EL CALENDARIO BABILONICO

Creemos que es suficiente citar los textos en que Dios instituye el calendario israelita, y aquellos en que se registra su utilización:

Exodo 12:2

“Este mes será para ustedes el comienzo de los meses”

Esta orden implica que ese mes es el comienzo absoluto de los meses, es decir es el primer mes de una nueva era, el primer mes de la nueva nación. Por esa razón implica que ese año sería también el comienzo de los años, de manera similar a la forma en que se cuentan los años a partir de la fecha en que se cree que nació Cristo.

Exodo 13:4

“Hoy van a salir en el mes de Abib”

Se cree que Abib significa “espigas verdes”, refiriéndose al mes de la cosecha de la cebada. Después del exilio israelita en babilonia, este nombre dejó de utilizarse comúnmente y fue reemplazado por el mes babilonio de Nisán. (Exodo 23:15; 34:18; Deuteronomio 16:1)

A partir de la salida de Egipto, dejó de ser el séptimo mes y pasó a ser el primer mes.

Exodo 40:17

“Por consiguiente , sucedió que en el primer mes, en el segundo año, al primer día del mes, fue erigido el tabernáculo.”

Esta es la primera vez en que se da una fecha basándose en el calendario israelita. El tabernáculo se erigió en 1/1/2 A.S.

 

Números 1:1

“Y Jehová procedió a hablar a Moisés en el desierto de Sinaí, en la tienda de reunión, en el primer día del segundo mes, en el segundo año de la salida de ellos de Egipto,…”

La fecha del primer senso de Israel ordenado por Dios, 1/2/2 A.S.

También en ese día se congregó al pueblo en asamblea para reconocer la genealogía de los israelitas. (Números 1:18)

Dios les recordó celebrar la pascua el segundo año de la salida en el primer mes. Así, la primera Pascua conmemorativa se preparó el 14 de Abib de 2 A.S. y se comió el 15 de Abib de 2 A.S. después de la puesta del sol (Números 9:1-3, 11,12).

Otras fechas se registran en Números 10: 11,12; Números 33:38; Deuteronomio 1:3

La última ocasión en que se menciona una fecha según este calendario es en 1 Reyes 6:1:

“En el año 480  después que los hijos de Israel hubieron salido de la tierra de Egipto, en el año cuarto en el mes de Ziv, es decir, el segundo mes, después que Salomón hubo llegado a ser rey sobre Israel, aconteció que él procedió a edificar la casa de Jehová.”

Similarmente, 2 Crónicas 3:2 nos dice que fue el día segundo del mes de Ziv.

Notemos que se nos da la fecha en términos del calendario de la Salida,  Ziv 2 de 480 A.S.

Pero también se nos da la fecha respecto del reinado de Salomón, Ziv 2 del 4 Año de Salomón.

De manera que este calendario se utilizaba normalmente para asuntos seglares. Por tanto no era un calendario puramente religioso.

Solo fue después del exilio de babilonia, que  los Israelitas adoptaron el calendario babilonio de Tisri a Tisri, el cual continuó utilizándose para fines seglares, pero adaptaron el mismo calendario haciéndolo empezar en el mes babilonio de Nisán, para fines religiosos.

Durante todo el período de los reyes registrado en los libros de los Reyes y en las Crónicas, las fechas se registran respecto al año de reinado del rey de turno, tanto del reino de Judá como del reino de Israel.

Aparentemente fue en este tiempo cuando empezó a corromperse el simple calendario de la Salida de Egipto, y, hasta en ocasiones se utilizaron otros calendarios en el fechaje de los reinados, lo cual dificulta el entendimiento de la cronología de los reyes.

No obstante, aún para la época de Jeremías y Ezequiel, había aún certidumbre en la cronología de las fechas según el calendario de la Salida. Decimos esto, primero, porque se atribuye a Jeremías la autoría del libro de los Reyes; además porque el libro de Jeremías registra fechas respecto de los reyes de Judá, las cuales, como se dijo, están relacionadas con el calendario de la Salida. (1 Reyes 6:1)

En cambio Ezequiel empieza a contar el tiempo respecto del año en que se deportó al rey Jeconías (Joaquín), su corte y otros a babilonia para servir a Nabucodonosor, en 607 A.E.C. (Según James Usher)

Esto obviamente es una consecuencia de la carta de Jeremías, quien dijo que en el año 70 se produciría la liberación de los judíos de la opresión de los Babilonios. Ezequiel vuelve a contar los meses comenzando el año en Tisri, según se desprende del relato. De manera que podemos darnos cuenta que el cambio al calendario babilonio se produjo cuando los israelitas fueron deportados en el tiempo de Jeconías.

Ezequiel nos da la fecha de su profecía en términos de día mes y año y la relaciona con la caída de Jerusalén:

Ezequiel 140:1:

“En el año vigésimo quinto de nuestro destierro, al comienzo del año, el día diez del mes, en el año décimo cuarto  después de haber sido derribada la ciudad, en ese mismísimo día la mano de Jehová  resultó estar sobre mi,…”

Sabemos que se refiere al mes de Tisri, porque toda la profecía, en ese y los capítulos subsiguientes, tiene que ver con la expiación que tiene lugar precisamente el diez del mes de Tisri (Etanim).

De manera que es lógico pensar que Daniel, quien estuvo relacionado con Ezequiel, también hubiese estado al tanto del calendario israelita de la Salida de Egipto, pero utilizado el calendario babilónico para asuntos seglares. Notemos cómo Daniel había calculado el tiempo señalado para la liberación del pueblo, basándose en la profecía de Jeremías:

Daniel 9:1,2

“En el primer año de Darío el hijo de Asuero de la descendencia de los medos quien había sido hecho rey de los caldeos; 2 en el primer año de reinar él, yo mismo, Daniel, discerní por los libros el número de los años acerca de los cuales la palabra de Jehová  había ocurrido a Jeremías el profeta, para cumplir las devastaciones de Jerusalén, a saber setenta años.”

De manera que Daniel nos indica que el primer año de Darío coincide con los 70 años profetizados por Jeremías y que determinaron la utilización del calendario babilónico.

Todo esto prueba que en “los libros” disponibles en aquella época y en medios judíos ilustrados había conocimiento del calendario israelita y de dónde se encontraban en la corriente del tiempo.

EL CALENDARIO ADÁMICO Y EL RETORNO DE CRISTO

Tanto la tradición judía, como la tradición cristiana más antigua atestigua que desde Adán hasta la recreación tienen que pasar 6000 años y 7000 años hasta la completa restauración de la Tierra, lo cual entendemos es la entrada en el descanso eterno de Dios.

Este concepto guarda estrecha relación con la profecía de las 10 semanas de Enoc, la cual abarca un período de 7000 años.

Las sagradas escrituras proveen una cadena cronológica ininterrumpida hasta el año en que Adán fue creado, y, por deducción lógica intuitiva la fecha de su creación debe coincidir con el comienzo del año, el primero de Etanim de 1 A.A. (Año Adámico).

Este calendario se atrasa 57 años respecto del calendario de Noé, y posiblemente marca el comienzo del milenio de Cristo, dejando este “corto espacio de tiempo”, antes del comienzo del descanso, para que Satanás sea soltado y la iniquidad destruida en el lago de fuego. (Revelación 20:3)

Este criterio nos permitiría calcular con precisión por lo menos el año de la llegada del Mesías, siempre y cuando logremos enlazar la cronología del calendario israelita antiguo con el calendario gregoriano actual. El escollo más grande en esa misión es complicadísima cronología del período de los reyes de Judá e Israel.

En lo que sigue de este estudio vamos a plantear las fechas de la cronología bíblica en términos del calendario de Noé, el Calendario adámico, el calendario babilónico (Ezequiel) y, por supuesto, en términos del calendario Gregoriano.

Nuestra meta es encontrar la fecha 1/1/6000 A.A. en términos del calendario gregoriano, la cual es la fecha más probable de la venida del Señor, o la más aproximada.

Recordemos que, aunque los datos cronológicos provienen de la biblia, el criterio de los 7000 años se basa en la fuerte tradición judeo-cristiana, en el capítulo 93 del libro de Enoc, el cual capítulo puede probarse que es una profecía genuina.

Para probar que dicha profecía es inspirada, primero es indispensable conocer la cronología exacta de acontecimientos y compararla con esta.

No obstante, las sagradas escrituras también proveen una base para creer en la validez del criterio de los siete mil años, en el sueño del árbol caído y el rebajamiento de Nabucodonosor a una condición de bestia.

En este sueño se presenta a Nabucodonosor y su reino como un árbol frondoso, el cual es cortado, y cuyo tronco es atado en cobre hasta que se cumplan siete tiempos.

Daniel aplica este sueño a Nabucodonosor y nos dice que este será destituido y rebajado a ser como una bestia que come paja y se moja con el rocío del campo, por siete tiempos. La razón de este rebajamiento es dejar claro que Jehová es quien tiene el derecho a gobernar a la humanidad y que si alguien gobierna es con su permiso.

Algunos han aplicado esta profecía al reino de Israel, el cual habría de ser destituido por siete tiempos de 360 días cada uno, relacionándolo con una profecía del libro de Revelación. No obstante, la citada profecía en Revelación no guarda relación con la profecía de Daniel, y el rey de Babilonia no es un buen simil del Reino de Dios. Más bien la profecía nos indica que el gobierno y dominio de Dios continúa ininterrumpido.

Es más, la figura profética de Babilonia la Grande fue considerada por los cristianos primitivos como representativa del corrupto imperio Romano y hoy en día muchos comentaristas cristianos la relacionan con la religión corrupta y falsa. Por tanto sería contradictorio pensar que el imperio babilónico de alguna manera pudiera haber sido utilizado para representar el reino de Dios.

Más bien, el rey de Babilonia en esta profecía representa a la humanidad caída a  una condición como de bestia, a partir de la presunción de Adán de independizarse de la ley de Dios. Dios ha sometido a la humanidad a una condición rebajada por siete tiempos de mil años cada uno, para después restaurarla mediante el reino mesiánico.

Esta interpretación armoniza con el concepto de los siete tiempos de mil años cada uno, que tradicionalmente se han aplicado tanto entre judíos como cristianos.

Por tanto, lo primero que vamos a hacer es establecer la cronología bíblica desde Adán hasta el presente, comparándola con los trabajos hechos por Jones y Usher, y con los conceptos del calendario de Noé enunciados en este trabajo.

 

Muy pronto publicaremos la parte V