LOS DIEZ MANDAMIENTOS, ¿DEBEN OBSERVARSE?
PARTE I: Los diez mandamientos y la ley de Moisés
Toda institución en sus estatutos de constitución expresa los objetivos y lineamientos principales bajo las cuales operar. (Josué 8:32-35)
De igual manera, cuando la nación de Israel fue constituida, Dios les dio el decálogo o Diez Mandamientos, los cuales constituyen la base de la Ley de Moisés. (Éxodo 20:1-17, Deuteronomio 5: 6-21)
A partir de estos 10 principios básicos se elaboró un código escrito que habría de gobernar la vida y conducta del pueblo de Israel.
Jehová estableció mediante Moisés un sistema de gobierno de jueces tribales y el sacerdocio aarónico, el cual incluía leyes de propiedad y herencia. Además mediante el sistema de suertes Urim y Tumim, Dios mismo intervenía en la resolución de cualquier dilema. El gobierno de Israel era un gobierno teocrático, y Moisés fue el primer juez de Israel. (Éxodo 28:30; Levitico 25:1-34)
Trescientos cincuenta y seis años después de los diez mandamientos, el último juez, el profeta Samuel ungió el primer rey y constituyó los reglamentos de la monarquía, ya que los israelitas rechazaron la teocracia. (1 Samuel 10:25)
Luego, con el pasar del tiempo, Israel se dividió en dos partes, Israel al norte y Judá al sur. El reino del Norte, llamado Israel, cayó en manos de los asirios y sus habitantes fueron exiliados o se unieron al reino sureño de Judá. Luego Judá, llegó a un grado tal de corrupción que también perdió su autonomía, y llegó a ser un país dominado por potencias externas, a partir de la derrota de Josías en manos del Faraón Neko en 610 A.E.C.; y que resultó finalmente en la muerte del último rey soberano, Josías, en 609 A.E.C.
De igual modo, en 587 A.E.C. los babilonios tomaron Jerusalén y, finalmente en 586 A.E.C. Nabuzaradán quemó el templo de Jehová, dejando así sin uso las leyes y disposiciones respecto al templo y la adoración a Dios.
Al ser expulsados de su tierra, la mayoría de las leyes, entre ellas las leyes de herencia, traspaso de dominio, la ley del Jubileo y de los años sabáticos también resultaron inaplicables, ya que los judíos habían de ser terratenientes, y pasaron a estar bajo leyes de naciones extranjeras. Del mismo modo, la quema del templo de Jehová hizo imposible observar la parte de la ley que tenía que ver con la adoración en el templo.
Los israelitas, desde entonces en adelante ya no podían adorar a Dios mediante la Ley de Moisés, sin embargo, eso no les eximió de su obligación de cumplir los diez mandamientos. Por ejemplo, aprendemos que Daniel, el profeta, oraba a Dios dirigiéndose hacia Jerusalén, tres veces por día. Este era su sistema de adoración alternativo, y no lo cambió ni siquiera cuando el rey lo prohibió expresamente. Esto muestra que los judíos en el exilio tienen que haber desarrollado sistemas alternativos de adoración, con el propósito de cumplir los mandamientos, esta llego a llamarse la Ley Oral. (Daniel 6: 5 y 10)
De igual modo, las fiestas periódicas no dejaron de celebrarse de una u otra forma y, más que nada, la observancia del sábado semanal continuó ininterrumpida como testimonio de su adhesión a la adoración pura. (Ezequiel 36:36-38; 44:24)
Además, la ley de los alimentos continuó observándose ininterrumpidamente, aún so pena de persecución, como en el caso de los cuatro jóvenes hebreos en la corte del rey de Babilonia. Esta ley recalcaba la importancia de ser limpios al momento de dirigirse a Dios en adoración. Los animales no comestibles no eran ceremonialmente aceptables y, el que los comía era considerado contaminado, no idóneo para efectuar actos de adoración que le sean aceptables a Jehová. Tampoco consumieron el vino del rey, lo cual demuestra que este vino era vino consagrado a los dioses babilónicos. Todo esto en armonía con el espíritu de los primeros cinco mandamientos, que tienen que ver con la adoración pura; lo cual incluye ser limpios delante de Dios. Dios lo exige así. (Daniel 1:8; Ezequiel 23:26)
No obstante, las fiestas, tal y como se celebraban en Jerusalén, dejaron de celebrarse, tanto que el profeta Jeremías dijo, “la ley ha pasado”. (Lamentaciones 2:6,9)
Luego en la época de Ciro el Grande, en 537 A.E.C. una pequeña minoría de judíos fueron repatriados y volvieron a fundar la nación de Judá; volvieron a construir el templo y reiniciaron las prácticas religiosas en dicho templo. La Ley de Dios, no obstante, tuvo que ser interpretada para acomodarse a la ley del Rey, de acuerdo con las circunstancias de la época, como se refleja por las palabras de Esdras 7:26 y Esdras 3:2-6. Fue en este tiempo en que quedó en desuso, por ejemplo, el calendario solar israelita antiguo que concuerda a la perfección con la Ley de David en cuanto al templo y su servicio, el cual es un calendario de 364 días o 52 semanas y durante las cuales rotan las 24 divisiones sacerdotales instituidas por David justo antes de morir. En el año de 1948, en el preciso momento en que se estaba celebrando la independencia de Israel, el catorce del mes de Mayo, se leían por primera vez los manuscritos que contienen estas leyes antiguas, los cuales fueron descubiertos en las cuevas de Qumram en las inmediaciones del mar muerto.
Después de la repatriación de 537 A.E.C., volvieron a ponerse en efecto algunas leyes que se habían vuelto inaplicables y los líderes religiosos formularon aún más leyes que interpretaban y ampliaban la ley dada a Moisés, pero que, más que nada, se acomodaban a las circunstancias de la época, como lo fue la adopción del calendario lunisolar babilonio.
Dios no rechazó los cambios que no afectaban realmente al espíritu de la Ley, más bien fue tolerante con su pueblo y le permitió adaptarse a las circunstancias según estas iban cambiando. Por ejemplo, las celebraciones y los sacrificios en el templo de Zorobabel/Herodes, fueron aceptados por Dios, aunque, como lo atestiguan los documentos de Qumram, se celebraban en una fecha diferente a la instituida por el calendario original israelita. Dios también aceptó nuevas fiestas como la fiesta del Purín y la fiesta de Hanuka o Fiesta de la Dedicación. La primera conmemoraba la victoria judía contra la conspiración de Aman en el tiempo de la reina Ester, y la segunda la re-dedicación del templo por Judas Macabeo. *(Ester 9:20-32; Macabeos 4:42-59)
Del mismo modo en la Restauración de Todas las Cosas, con la venida del Mesías, muchas de estas leyes antiguas, como la ley del calendario de Dios, serán también restauradas, y se formularán nuevas disposiciones y leyes para normar a la humanidad, y se establecerán nuevos festivales, pero siempre a partir de los principios eternos expresados en los diez mandamientos. (Hechos 3:21; Rev 20:12,15; Mateo 5:18)
Como el lector habrá notado, a partir de la ley de Moisés sí hubo más legislación dada a los judíos, nuevas fiestas y un cambio en el calendario.
Podemos entonces notar cómo la Ley de Dios, aunque eterna, recibe diferentes aplicaciones dependiendo de las circunstancias históricas, y cómo Dios acepta o tolera estas modificaciones y ampliaciones dentro de ciertos límites.
Nuevamente, solamente los principios eternos expresados en los 10 mandamientos siempre han permanecido inalterados.
Esto se refleja perfectamente en el hecho de que los primeros discípulos celebraron sin interrupción los sábados semanales y los sábados grandes o fiestas periódicas que fueron instituidas por Dios, según la tradición registrada en el Libro de los Jubileos, justamente después del diluvio.
Precisamente el día en que termino de editar este artículo 12 de Junio de 2011, se celebra la fiesta del Pentecostés, la cual corresponde al Shavuot judío o la Fiesta de las semanas (sietes); que fue cuando según la tradición judía antigua, los diez mandamientos fueron revelados a la nación de Israel.
Esta fiesta, así como las demás se celebran como sábados obligatorios; y existe enorme evidencia en la escritura canónica que todos los apóstoles, y en especial el apóstol Pablo, nunca dejaron de observarlas, en imitación del ejemplo de Cristo Jesús. (Lucas 23:56; Hechos 2:1;12:1-12; 13:14, 27,42-44; 16:13; 17:2; 18:4; 20:16; 1 Corintios 5:7,8; 16:8)
Además de todo esto, ante la amenaza del gnosticismo y el ascetismo, así como de cristianos judíos que trataban de aplicar todo el rigor de la ley, Pablo escribió:
Col 2:16
16. Let no man disturb you about food or
about drink or in the distinctions of feasts and
beginnings of months and Sabbaths,
17. Because these things are shadows of those
things that were future, but The Messiah is the
body.( Bausher, Armaic NT)
Traducción literal a partir del inglés:
16. No dejen que ningún hombre los perturbe en cuando a comida o bebida o en las distinciones de fiestas y comienzos del mes y en Sabados. 17 Porque estas cosas son sombras de las cosas futuras, pero el Mesías es el cuerpo.
Este texto es central para entender la enseñanza cristiana en cuanto a las observancias sabáticas, sean estas los Sábados grandes o fiestas anuales o los sábados semanales. Pablo se opuso al legalismo y a la adherencia estricta a la Ley Oral y la parte reglamentaria de la Ley Escrita, que los judíos observaban escrupulosamente. Pablo habría sido un hipócrita contradictorio si hubiese pretendido abolir los Sábados en violación de los diez mandamientos. Más bien su enseñanza nos muestra que la observancia del sábado envuelve el reconocer su significado profético al ser estas una sombra de la realidad del Cristo.
Por ese motivo, aunque la observancia del día Sábado semanal es la mejor forma de imitar a los apóstoles en la adoración verdadera, Dios ha bendecido a los cristianos sinceros que han guardado el mandamiento de otra forma y según sus circunstancias particulares. Dios es, y siempre ha sido tolerante y flexible; el entiende las circunstancias de cada época y de cada persona individualmente.
Todas las fiestas sabáticas tuvieron que redefinirse con la destrucción del segundo templo. Ya no fue posible ofrendar en el templo y cumplir las ceremonias que eran obligatorias para los judíos.
No obstante permanece el mandato de imitar a los apóstoles e imitar a Cristo, lo cual tiene como consecuencia ineludible la obligación cristiana de guardar los diez mandamientos.
Esto queda aún más claro al leer 1 Corintios 11:1
1. Imitate me just as I also do The Messiah.
2. I praise you my brethren, that in everything
you remember me, and just as I have delivered
you commandments, you are keeping them.
3. But I want you to know that the head of
every man is The Messiah, and the head of the
woman is the man, and the head of The
Messiah is God. (Bausher, Armaic NT)
Traducción literal al español a partir del inglés:
1 Imítenme a mí tal como yo al Mesías. 2 Yo los alabo mis hermanos, que en todo me recuerden, justamente como yo les he dado mandamientos, ustedes los están observando. 3 Pero yo deseo que ustedes sepan que la cabeza de cada hombre es El Mesía, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza del Mesías es Dios.
Ahora ya podemos responder a la pregunta de si estamos o no bajo los diez mandamientos, ¿verdad? La respuesta es sí. Estamos obligados a esforzarnos al máximo por cumplirlos dentro de las circunstancias del vivir cristiano actual. Veamos ahora cómo esto se hace aún más evidente.
Recordemos que para enfatizar la permanencia de estos principios eternos, Dios mismo los escribió, con su propio dedo y en tablas de piedra. Además ordenó que se guardase, no solamente las tablas de piedra sino el texto entero del libro e la ley en el arca del Pacto. Así, queda evidenciado que hay una diferencia entre la ley reglamentaria que amplio los diez mandamientos y la ley básica o como muchos la han llamado la Ley Oral. (Éxodo 40:20; Deuteronomio 31:26)
Así es, a partir de estos 10 mandamientos principales, se formularon más de seiscientas reglas de conducta y disposiciones a los cuales el pueblo de Israel se sometió voluntariamente, y que Moisés terminó de poner por escrito justo antes de que el pueblo entrase en la tierra prometida. Con el tiempo la ley oral y luego el Talmud, incrementaron aún más la carga sobre los judíos.(Deuteronomio 31:24)
Estas disposiciones reglamentaban la aplicación de los 10 mandamientos principales y fueron puestas para demostrar la completa imposibilidad de vivir una vida exenta de pecado y acentuar el hecho de que necesitamos un Rescatador, el cual caso es Cristo Jesús, el Hijo Ungido de Jehová. (Romanos 5:20)
La parte reglamentaria de la ley se terminó de escribir justo antes de la muerte de Moisés, cuando los israelitas acampaban al otro lado del Jordán. Notemos que, cuando este rollo, fue puesto en el arca del pacto, Moisés dijo que era un testimonio en contra del pueblo. (Deuteronomio 31:26)
Así, es evidente que las ordenanzas deuteronómicas fueron dadas para recalcar la imposibilidad de que el hombre por sí mismo pueda cumplir la ley de Dios y redimirse. Esto apuntó a Cristo Jesús como nuestro redentor y el que establecería definitivamente la Ley de Dios para siempre en la tierra, así como está establecida en el cielo. (Deuteronomio 31:26; Mateo 6:9)
En la segunda parte voy a analizar cómo Cristo Jesús consideró la ley de Dios y cómo la establecerá para siempre en la tierra.
*Hoy tampoco se celebran las fiestas prescritas por Dios o se celebran en la fecha del calendario babilónico reintroducido por el Rabino Hillel. La mayor parte de los cristianos celebran la navidad, la cual es una fiesta introducida y adoptada por los cristianos, sin que haya un mandato expreso de celebrarla.
Escrito por Pericusmeus
Lunes 30 de Mayo, 2011.
Editado el día de Pentecostés, 12 de Junio de 2011.
Lea la parte II