Diálogo
con Rafael
Rafael escribió:
"Quisiera
que me dijeran ustedes ¿en qué versículos habla la biblia que el paraíso es
terrenal, el paraíso los puso en Edén y el hombre lo desprecio con la
desobediencia. Luego lo quito y no se supo mas de ese paraíso o es
simbólico...?"
Respuesta a Rafael:
Apreciado Rafael:
Cuando usted se refiere en plural a "ustedes", se equivoca, porque
soy yo y nadie más.
Por tanto no me endose creencias de ningún grupo cristiano en particular.
Soy respetuoso de las creencias de todos los cristianos y creo que Cristo a su
venida reunirá todas las cosas en sí mismo y nos ensenará con exactitud.
Mientras tanto, debemos orar por iluminación, para entender lo que nos dice la
Palabra de Dios.
Contrario a lo que hacen muchos, busco siempre una interpretación literal del
texto y un entendimiento llano de la escritura.
El problema es que todos tenemos ideas preconcebidas y establecidas mediante
persuasión y adoctrinamiento desde nuestra juventud. De manera que la mayor
parte de los cristianos nos hemos encontrado alienados con enseñanzas e ideas
que provienen de hombres y no de la interpretación simple y llana de las
palabras de Jesús y sus apóstoles.
En cuanto a la esperanza de los cristianos, Cristo nos enseñó a orar que
"venga el Reino de su Padre" (Mateo 6:9)
El ángel les dijo a los discípulos que "lo verían regresar de la misma
manera que se fue". Hechos 1:11. De tal manera que Cristo regresa a la
Tierra.
Cristo prometió en la ultima cena que "no bebería del producto de la vid
sino hasta que lo beba de nuevo en el Reino de su Padre" Mateo 26:29
Por lo tanto, el Reino de su Padre "viene a la tierra" (Mateo 6:9),
cuando Cristo "regresa de la misma forma en que se fue" (Hechos
1:11), y es entonces cuando Cristo "beberá vino" (Mateo 26:29) con sus
apóstoles.
Después de 3 años y medio de estar con el Señor, los apóstoles no tenían ni
idea de irse al cielo, sino que en su mente tenían grabada la enseñanza de que
Cristo restauraría el Reino de Israel, el cual es el Reino de Dios en la
tierra. Esto se lee en Hechos 1:6,7.
Es más, a los discípulos se les prometió que se sentarían en tronos para juzgar
a las doce tribus de Israel (Mat 19:28), y hasta Cristo hizo un pacto con ellos
para ser reyes junto con él a su regreso a la Tierra ( Lucas 22:28,30), nuevamente
para reinar con él para juzgar a las 12 tribus de Israel.
Además, cuando se le juzgó al apóstol Pablo, el declaró que su esperanza era la
misma que la de los profetas de antaño, la resurrección de los muertos, Hechos
24:14 y15. (Compare con Ezequiel 37:1-10; Job 14:13,15.
De tal manera que la esperanza de Pablo era resucitar y gobernar con Cristo en
la tierra.
Sabemos eso porque Cristo dijo que "todos los muertos que están en las
tumbas oirán su voz y saldrán" Donde están las tumbas? En la tierra.
Por tanto Cristo enseño que la resurrección tendría lugar en la tierra a su
regreso (Juan 5:25-29), en el ultimo día, tal como lo declaró Marta en Juan
11:24-26, y al mismo tiempo Cristo se lo reitero: la esperanza del cristiano es
resucitar en el ultimo día, el cual es el milenio de Cristo; cuando él gobernará
con sus santos, quienes son los que resucitan primero.
Juan 14:1-4 nos dice que les preparará y los recibirá en casa cuando el
"venga otra vez", sin embargo, este texto se ha usado para afirmar
que Cristo les prometió el cielo a sus discípulos.
La casa donde Cristo recibe a sus apóstoles no es sino el templo restaurado en
Jerusalén, cuando el haya regresado.
Así, nos es posible entender porque dijo: "bienaventurados son los mansos,
puesto que ellos heredaran la tierra" (Mateo 5:5) y porque se dice que la
gran muchedumbre que sale de la gran tribulación, lleva "ramas de palmera
en sus manos" y están de pie en delante del trono de Cristo en Jerusalén,
quien "los pastoreará a fuentes de aguas de vida" (Rev. 7:13:17). Y
también podemos entender por qué los 144000 están "de pie sobre el monte
Sion" el cual se encuentra en Jerusalén, y están junto al Cordero,
cantando con arpas y adorando a Jehová, cuyo nombre llevan en sus frentes, junto
con el nombre del Cordero.(Rev. 14:1,2)
Como usted podrá darse cuenta, no es necesario inventarse ningún simbolismo, ni
interpretar la escritura a nuestro antojo para entender su significado simple y
literal, tal como lo entendieron los apóstoles y discípulos primitivos de
Cristo.
La enseñanza de que los buenos suben al cielo al morir se originó de la herejía
de Himeneo y Fileto quienes empezaron a ensenar que la resurrección ya había
acontecido, tal como algunos enseñan, y afirman que los escogidos ya empezaron
a resucitar desde principios del siglo pasado, y como ha enseñado la
iglesia católica y la mayor parte de las religiones cristianas de la
actualidad, aunque de un modo más general. Según el apóstol Pablo esto no es
más que "vanas palabrerías". Léalo usted mismo en 2 Timoteo 2:15-18.
La resurrección no ha acontecido aún, sino que se llevará a cabo en el último
día, cuando Cristo regrese, mientras, tanto los muertos esperan pacientes en
sus tumbas, donde no pueden ver a Dios. (Isaías 38:10-20; Eclesiastés 9:5,10)
Espero que estas palabras le ayuden a ver lo que es la verdadera esperanza del
cristianismo y a esperar a nuestro Rey bendito Jesucristo, quien muy pronto nos
llamará y nosotros le responderemos, sea que estemos vivos o muertos.
La palabra ungidos significa escogidos o
nombrados para desempeñar una función.
Yo entiendo que los 144000 es el numero completo de los santos que Cristo
nombra reyes y sacerdotes sobre la tierra al tiempo de su regreso a la tierra
para restaurarla y re-crearla.
No creo en personas que reciban hoy un ungimiento especial que los distinga de
alguna forma de los demás cristianos. Todos los cristianos somos llamados a
recibir el reino junto con Cristo, pero serán pocos los escogidos por Dios. Al
tiempo de la llegada del Señor, ya no será necesario esperar más, y el recogerá
a los que escoja de los cuatro cabos de la tierra para que se unan a estar con
el Señor y establecer el reino de Dios
en la tierra con sede en la ciudad de Jerusalén.
Una vez terminados los mil años de gobierno de los santos llega el fin, que es
cuando los inicuos que aun en ese tiempo se opongan al Reino de Dios serán
destruidos definitivamente mediante ser arrojados al lago de fuego, el cual
significa destrucción completa. Este mismo lago es donde se destruye la muerte,
al diablo y a la bestia salvaje, para siempre.
Es entonces cuando Cristo entrega el Reino a su Dios y Padre, a quien se
somete, según lo que dice Pablo en 1 Corintios 15:26-28.
A mi entender, el capítulo 21 de Revelación vuelve a describir el milenio y no
es consecutivo al capítulo 20, sino mas bien descriptivo. Así, la Nueva
Jerusalén que baja del cielo es la venida de Cristo con los santos resucitados
y los santos que arrebata de la tierra al tiempo de su venida y se establecen
en Jerusalén por mil años para gobernar la tierra.
La Nueva Jerusalén son los santos es el Reino de Dios o el Reino de los Cielos
que se establecerá aquí mismo en la tierra para restaurar a la humanidad entera
a una condición aprobada por Dios.
Los santos son la Novia del Cordero y el hecho de que Cristo se encuentre en la
tierra como gobernante significa que el tabernáculo o tienda de Dios estará con
la humanidad.
Cristo había prometido a sus apóstoles un reino y había pactado con ellos, les
prometió tronos para gobernar en Jerusalén, ese es el cumplimiento literal y
verdadero del evangelio.
Por esta razón, cuando Cristo resucito, justo antes de subir al cielo, le
preguntaron: "¿vas a restaurar el reino de Israel en este tiempo?
Espero que estas palabras arrojen luz en cuanto a este asunto y alimenten su
interés en las cosas de Dios,
RAFAEL ESCRIBIÓ:
Estimado Pedro le saludo en el amor
de Dios y Jesucristo nuestro salvador, ofrezco disculpas si me dirigí a
usted de alguna forma grotesca, pero la verdad de Dios solo la sabe el en su
entera potestad son tantas interpretaciones que se le ha dado a la santa
escritura que han confundido a la humanidad. Solo quiero decirle algo ,, lo que
usted me ha dicho es muy cierto pero recuerde que en la revelación que dios le
dio a Juan, el mismo vio una nueva tierra y un nuevo cielo porque
la primera tierra y el primer cielo pasaron(Rev. 21 :1), si mas no recuerdo en la primera tierra hay
mar y en la segunda el mar ya no es más quiere decir que después que Jesús venga en las nubes del cielo y todo ojo le
vea, reunirá a los escogidos de los cuatro vientos (Mateo 24:31-33). Dice que
los juntara en el cielo no en la tierra, mi querido Pedro, esa nueva Jerusalén
donde Cristo va a reinar con los escogidos será en una nueva tierra
no esta misma tierra; recuerde que dios puede hacer que se entienda o no la
palabra de acuerdo a la fe de cada quien...¿ los apóstoles creían que Jesús
restauraría el reino de la Jerusalén terrenal la corrompida? Pues no mi querido
Pedro, recuerde que Juan dice: “y yo Juan vi la santa ciudad”, esto es después
de crear una nueva tierra porque la primera ya pasó, y yo Juan vi la santa
ciudad descender del cielo, de Dios. Teniendo la gloria de dios.
Revelación(21: 11) esto quiere decir que la Jerusalén terrenal no será más y
creo que la biblia habla de la NUEVA Jerusalén no de la vieja ,¿verdad Pedro?…
Dios
tiene que destruir el mal porque si no, no puede traer esa Jerusalén¿ verdad?
Entonces Pedro, la iglesia tiene que ser arrebatada para que no sufra esa
destrucción que viene; recuerde que los que morimos en Cristo vamos
al cielo a esperar ese nuevo orden ,, si no fuere así Jesús no hubiese hecho
referencia a un lugar de tormento que arde con fuego y azufre. Recuerde usted
que en Lucas (16:19- 38) Jesús dijo que los ricos perversos irán a ese
lugar pero los humildes irán a ese lugar con Abraham a su ceno, a esperar la
promesa de estar delante de la presencia del todo poderoso. Si es verdad que Dios
estará con los hombres aquí pero en una nueva tierra no esta , esta ya no será
mas... de todos modos. Pedro, Jesucristo es el camino; nadie viene al
Padre sino es por él....... Dios continúe bendiciéndote. y Gracias por
compartir la palabra de Dios
RESPUESTA A RAFAEL:
Gracias por escribirme Rafael:
Conozco esa escritura.
La interpretación suya va en armonía con la idea de que los buenos van
directo al cielo y los malos directo al infierno. No obstante, eso no deja
lugar para el juicio futuro que Cristo enseño, ni la resurrección del
cuerpo que tanto él como los apóstoles enseñaron, en base a lo que creían los
antiguos profetas por inspiración divina.
Si tanto el premio como el castigo ya se han dado, no habría lugar a que los
muertos resuciten para ser juzgados. De manera que la doctrina de
la ascensión inmediata al cielo, así como la doctrina del castigo en un
infierno, contradicen flagrantemente las doctrinas del juicio futuro y la
resurrección terrenal de los muertos.
Le deseo bendiciones en su búsqueda de la verdad,
RAFAEL ESCRIBIÓ:
Hermano Pedro olvide enviarte este
versículo para que lo reflexiones en tus momentos con el señor en tu intimidad
(2 PEDRO 3:7-13) Creo que allí
dice que los cielos y los elemento y la tierra serán quemados y que nosotros
esperamos según su promesa cielos nuevos y tierra nueva ....
RESPUESTA A RAFAEL
Rafael:
Gracias por tus palabras llenas de gracia.
Disculpa por no haberte escrito en más detalle acerca de 2 Pedro 3:7-13 y la
parábola del hombre rico y Lázaro.
Como te habrás dado cuenta, al leer los
artículos en mi sitio, que siempre me inclino por una interpretación literal de
la escritura. Si interpretamos literalmente 2 Pedro 3:7-13 y Lucas 16:19-31,
entonces las conclusiones a las que tu llegas serían las correctas, y, aunque
difiero contigo, no descarto por completo la interpretación literal del texto,
hasta cierto punto.
Primeramente quiero decirte que sí creo en
el castigo a los malos y la recompensa para los buenos.
La biblia repetidamente dice que Dios no
exime de castigo a nadie, y nos dice que el juicio es según sus hechos, y que
el castigo a los hombres será medido en función de la gravedad de sus actos
durante esta época de pruebas. Lo que no creo es en el castigo eterno, porque
eso es declarar a Dios inicuo.
Por favor lee lo que la biblia nos enseña
en cuanto al castigo, y luego me comentas, si tienes tiempo: Lucas 12:41-48; Revelación
20:13; Romanos 2:6-10; Exodo 20: 4-6.
Dicho esto, y como ya te expliqué,
Jesucristo enseño a sus discípulos la esperanza de la resurrección y la vida
eterna en la tierra. (Mateo 5:5, Sal 37:29, Juan 5:28,29)
Recuerda además que el salmista dijo que la
tierra es la herencia del hombre, e Isaías dijo que la tierra fue hecha para
que el hombre la habite, de modo que no será destruida, sino que permanece para
siempre. (Isaías 45:18; Sal 115:16)
Nota además que el cielo es el trono de
Dios y la tierra es el escabel de sus pies, de modo que eso indica también que
Dios no se propone destruir ni su trono, ni su escabel. (Isaías 66:1)
Más aún, la venida de Cristo y el
establecimiento de su Reino tienen como propósito evitar que el hombre destruya
la tierra, según se lee en Revelación 11:18.
De manera que no sería lógico que Cristo
venga a premiar a los buenos y a arruinar a los que están arruinando la tierra,
para después quemar la tierra y
derretirla literalmente.
Todo esto descarta una destrucción literal
del planeta, y peor aún de los cielos mismos, ¿no te parece?
Para interpretar correctamente este texto
vale la pena considerar los conceptos de manera individual:
2 Pe 3:7
“Pero por la misma palabra los cielos y la
tierra que existen ahora están guardados para fuego y están en reserva para el
día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos.”
La expresión “la misma palabra” se refiere
a los versículos anteriores, donde se describe la destrucción del mundo
antediluviano, en el cual los ángeles habían corrompido la raza humana y según
fuentes extra-bíblicas confiables, aún a los animales mediante la hibridación,
lo cual es detestable a la vista de Dios. De modo que Dios decidió en aquel
tiempo limpiar la tierra de esta raza detestable y preservó a Noé, su familia,
y un selecto grupo de animales, a partir de los cuales re-creó tanto la raza
humana como los animales. Dios no destruyo la tierra mediante el diluvio sino
que la re-creó o restauro a de modo que se pudo cumplir su propósito para ese
tiempo en particular, de acuerdo con su plan maestro. (Recuerda que Dios es
organizado y planifica, y para todo tiene un tiempo señalado)
De la misma forma, Dios sabía que el hombre
también tendría el potencial de destruir la tierra (el planeta), por tanto, por
la misma palabra la reservó para fuego (para ser purgada o limpiada). La destrucción
de los hombres impíos (“la tierra”) es entonces el resultado de ese fuego,
durante el día de juicio. Esta destrucción, según revelación 20 ocurre después
del reino de mil años de Cristo, durante el último día, cuando los malos cercan
a la ciudad amada Jerusalén, pero baja fuego del cielo y los consume.
Nuevamente, nota entonces que esta
destrucción de la “vieja tierra” no ocurre sino después del reino de mil años
de Cristo, al cual se le llama la recreación.
En 2 Pedro 3:8 Pedro nos recuerda que esto
guarda una relación directa con el día de mil años de Dios, durante el cual se
agotarán todos los recursos para que la mayor cantidad posible de humanos se
salven de la destrucción predicha al final del último milenio de la semana,
antes de que empiece el día de descanso.
(1 Pedro 3:8,9; Hebreos 4:9)
Cuando Pedro dice que “el Día de Jehová”,
que viene “como ladrón” se refiere, por lo tanto, al día de mil años durante la
mayor parte del cual Cristo gobierna la tierra. Al final de este día “tierra y
cielos son disueltos”, es decir se establece definitivamente el gobierno de
Dios en la tierra y se elimina definitivamente a Satanás, quien es la
“autoridad del aire”, según lo explicó Pablo, y quien tiene un principado sobre
los hombres. (Efesios 2:2)
Es entonces cuando llega a su cabal
cumplimiento 1 Cor. 15:25-28, cuando Cristo mismo entrega el Reino a su padre
una vez que la muerte ha sido abolida de entre los hombres. Es entonces también
que el diablo es arrojado al lago de fuego donde es destruido junto con la
muerte y aquellos que no se encontraban escritos en el libro de la vida.
De modo que los “cielos” que pasan
significan la autoridad del diablo, y la tierra que es disuelta, son “los
hombres impíos” (Judas 14)
La creación de la nueva tierra es la
predicha por Isaías 66:22, en una profecía claramente mesiánica y que confirma
que la palabra tierra se refiere a “la prole de ustedes”, es decir los hombres,
la humanidad o la sociedad humana. Los versículos 23 y 24 describen la nueva
tierra bajo los nuevos cielos.
Ahora bien, volviendo al asunto del
castigo, puedes notar que, aunque los pecados tienen que ser purgados de alguna
forma durante el día del juicio, al final los que no se encuentren registrados
en el rollo de la vida simplemente son quemados o destruidos para siempre. Nota
que el lago de fuego de Revelación 20 tiene que significar destrucción
completa, ya que la muerte misma es destruida en él. La muerte no es un ser que
pueda ser torturado, pero si es algo que puede ser abolido por Dios o
destruido. ¿Tiene sentido?
Nota también que Rev. 20: 14 B, nos dice
que el lago de fuego “significa” la “segunda muerte”. En esta segunda muerte es
“destruida” la muerte. ¿Ves como la ”segunda muerte” y el “lago de fuego”
significan la destrucción total y definitiva, y no un lugar de tormento eterno?
Además, Cristo fue claro en cuanto a la
condición de los muertos, cuando dijo que su amigo Lázaro, que estaba muerto,
se encontraba dormido, tenía que despertarlo de su sueño. (Juan 11)
Cabe mencionar también que los apóstoles
enseñaron que Cristo estuvo en el hades, muerto, a la espera que su padre lo
resucite. Es decir estuvo dormido en la tumba por tres días. (Hechos 2:27)
A la luz de estos hechos, y recordando que
Cristo nunca enseño que los buenos van al cielo al morir, sino que más bien Pedro
dijo que ni siquiera el justo rey David había ascendido a los cielos, podemos
entender la parábola del hombre rico y Lázaro (Hechos 2:32-36; Juan 3:13):
Como vimos, Cristo enseño la resurrección,
por lo tanto, cuando nos dice que una vez muerto, Lázaro fue llevado a la
“posición del seno de Abraham”, nos está hablando de la resurrección de Lázaro,
quien era un hombre bueno.
De manera que Lázaro, por ser justo,
recibió una resurrección de vida, de acuerdo a lo ofrecido por Jesucristo para
los justos, entre los cuales Abraham es el principal. (Juan 5:28 y 29)
Por su parte el rico, quien era injusto,
existía en tormentos por haber llevado una vida disoluta durante su primera
vida, esto simboliza el justo castigo que les espera a los malos cuando se
levanten durante el juicio, por cuanto según Pablo va a haber resurrección,
“así de justos como de injustos”. (Hechos 24:15)
Este lugar de tormento es donde se envía
también al mayordomo malo, quien en el nombre de Cristo aporrea y atormenta a
sus hermanos, Cristo dijo que “se le asignará una parte con los infieles”. También a otros dos mayordomos se les infringe
un castigo menor dándoles “pocos” y “muchos” golpes, de acuerdo con su grado de
responsabilidad (Lucas 12: 41-48)
Como es posible darse cuenta de la lectura
de los capítulos 15 y 16 de Lucas, Cristo estaba hablando en parábolas, de modo
que las expresiones de la parábola del hombre rico y Lázaro, deben ser
entendidas en este contexto.
La audiencia de Cristo era mixta, había
gentes con todo tipo de creencias, muchos de los cuales deben haber creído que
el Hades era un lugar de tormento y que la gente se encuentra consciente
después de la muerte, enseñanzas que provienen de religiones griegas y
babilónicas. Por tanto Cristo utilizó estas propias creencias como simbolismos
ilustrativos, con el propósito de enseñar lo que había dicho y se menciona en
el versículo 15: “…Ustedes son aquellos que se declaran a sí mismo justos
delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que entre los
hombres es encumbrado, cosa repugnante es a la vista de Dios.”
Como se deriva de Hechos 2:27, el hades
simplemente es la tumba. Cristo además enseño que los muertos están
inconscientes (dormidos) en sus tumbas, por lo tanto el rico de la ilustración
se encontraba en un lugar de tormento figurativo y Lázaro en un lugar de
recompensa también figurativo.
Si admitiéramos que la parábola tuvo la
intención de enseñar doctrina, estaríamos violando y contradiciendo todas las
enseñanzas directas y claras de Cristo, los apóstoles y los profetas, que te he mencionado ya con anterioridad.
Al igual que en otras ocasiones, una vez
terminada la parábola, los discípulos tienen que haber preguntado a Cristo su
significado. Es evidente que les quedó claro, porque nunca repitieron las como
enseñanza las expresiones ilustrativas contenidas en la parábola.
Querido Rafael, espero que esta
correspondencia haya servido para que aumente tu amor y aprecio al “Dios de
todo consuelo” quien no desea ni siquiera que los “infieles” sean destruidos,
sino que “todos” alcancemos el arrepentimiento. (2 Corintios 1:3,4; 1 Timoteo
4:10)
Tu amigo,
Pedro